Yo estuve
ahí.
"Llegué a pesar 115 kg. No era solo el cuerpo — era no querer salir en fotos, evitar planes, sentir que algo en mí estaba roto."
Lo había intentado todo: dietas, batidos, pastillas, retos de 30 días. Nada duraba. Hasta que paré de buscar métodos y empecé a estudiar en serio: psicología del comportamiento, hábitos, fisiología del entrenamiento. Entendí por qué mi mente me saboteaba antes de que el cuerpo llegara a fallarme.
En un año, perdí 35 kg. Y con lo que aprendí, construí el sistema que ahora uso con mis clientes.