Cuando alguien se plantea perder grasa en serio, tarde o temprano sale la pregunta, aunque cueste decirla en voz alta: "¿tengo que dejar de beber?". La respuesta corta es que no. Se puede perder grasa bebiendo alcohol. La larga es que, si sales cada fin de semana y bebes como hasta ahora, la báscula del baño no se va a mover mucho. Te explico por qué, sin sermones y sin prohibirte nada.
Qué hace el alcohol en tu cuerpo (en 4 puntos)
1. Son calorías que no cuentas
Cada gramo de alcohol aporta unas 7 kcal, casi el doble que un gramo de proteína o de hidratos. Llevado a la barra del bar: una caña ronda las 90-110 kcal, una copa de vino las 120-130 y un cubata o un gin-tonic con refresco normal se va a 200-250. Si la noche es de 6-8 copas largas, estás hablando de 1.200 a 2.000 kcal solo en bebida. Un día entero de comida que no ha pasado por ningún plato.
2. Tu cuerpo lo quema primero (y aparca todo lo demás)
El cuerpo trata el alcohol como algo que hay que quitarse de encima cuanto antes, así que el hígado se pone con él antes que con nada. Mientras tanto, la quema de grasa se frena. El alcohol en sí se convierte en muy poca grasa de forma directa. Lo que pasa es que, mientras lo estás procesando, lo que comes a la vez tiene más papeletas de acabar guardado. Y con unas copas casi nunca se pide ensalada.
3. Te quita el freno
Para mí, este es el punto que más pesa. A las ocho de la tarde tienes el plan clarísimo. Tres copas después ya no existe: las bravas para compartir, el kebab de las tres de la mañana, el desayuno de resaca del domingo y el sofá toda la tarde. El alcohol suma poco por sus propias calorías y mucho por todo lo que arrastra.
4. Rompe tu sueño y tu entreno
Puede que te duermas rápido, pero el alcohol fragmenta el sueño y descansas peor. Al día siguiente suele haber más hambre, más ganas de cosas contundentes y menos energía. Se cae el entreno del domingo y el lunes empieza cuesta arriba. Al final, un sábado de fiesta te cuesta bastante más que el propio sábado.
Cuánto frena el alcohol tu pérdida de grasa
Vamos con números redondos, como ejemplo y no como receta. Para perder grasa a buen ritmo suele hacer falta un déficit de unas 3.000-3.500 kcal a la semana, que viene a ser más o menos medio kilo de grasa. Ahora suma un finde normalito: 8 copas (unas 1.500 kcal) y lo que se come alrededor (otras 1.000-1.500 sin esforzarse mucho). Te has comido casi todo el déficit de la semana. Por eso hay tanta gente que lo hace perfecto de lunes a viernes y "no baja". Muchas veces no es su metabolismo, es el sábado. Si te suena, en ¿Por qué no adelgazo si como poco? lo cuento junto con el resto de errores típicos.
Y luego está la frecuencia, que lo cambia todo. Una salida al mes apenas se nota. Si sales todos los findes, lo que avanzas de lunes a viernes se queda por el camino semana tras semana. Por eso me preocupa más cuántas veces sales al mes que lo que bebes en una noche concreta.
Cómo beber sin tirar la semana (lo que trabajo con mis clientes)
- Decide el número antes de salir. "Ya veré" siempre acaba en más. Dos o tres copas decididas en casa, con la cabeza fría, valen más que toda la fuerza de voluntad que te quede a las dos de la mañana.
- Elige bien qué bebes. Una caña, un vino seco o un destilado con soda o con refresco sin azúcar. Los cócteles dulces y las jarras son la forma más rápida de doblar la cuenta.
- Cena antes, y que haya proteína. Si llegas a la barra con hambre, bebes más rápido y picoteas peor.
- Alterna con agua. Una copa, un vaso de agua. Acabas bebiendo bastante menos y al día siguiente lo agradeces.
- Al día siguiente, vuelve a tu plan normal. Nada de ayunos de castigo ni de "hoy no como para compensar". Eso te mete en la rueda del todo o nada, que suele acabar en atracón. Desayuno normal con proteína, un paseo largo y agua.
- Fíjate en cuántas veces sales al mes. Si quieres perder grasa, dos findes al mes con estas pautas es un ritmo con el que se avanza. Cuatro findes sin ellas, no.
La pregunta detrás de la pregunta
Cuando alguien me pregunta si tiene que dejar de beber, muchas veces la pregunta de fondo es otra: "¿tengo que dejar de tener vida?". Y no, no hace falta. Puedes seguir quedando con tus amigos y brindar en la cena de empresa. Lo que cambia son un par de decisiones pequeñas que tomas antes de salir de casa, cuando todavía piensas con claridad. Se trata de preparar las cosas para no depender de la fuerza de voluntad en el peor momento.
Y una última cosa. Una noche que se te va de las manos no deshace nada. Lo que de verdad deshace semanas de trabajo es lo que te dices el domingo: "ya la he liado, el lunes empiezo". Piénsalo así: si se te pincha una rueda, no rajas las otras tres. En la siguiente comida vuelves a tu plan y listo.
Si cada fin de semana te devuelve a la casilla de salida
En el Método Playa no te prohíbo salir. Aprendes a encajar las salidas en tu semana con una alimentación que aguanta la vida real, y con el seguimiento semanal ajustamos lo necesario para que no empieces de cero. Pide información sin compromiso.
Preguntas rápidas
¿Qué alcohol engorda menos?
El que tiene menos calorías por copa y no lleva refresco azucarado: una caña, una copa de vino seco o un destilado con soda o refresco sin azúcar. Aun así, cuántas copas te tomas y lo que comes alrededor pesan mucho más que la bebida que elijas.
¿Puedo beber alcohol si estoy en déficit calórico?
Sí, siempre que quepa en tu semana y no se la lleve por delante. Planifícalo: decide antes de salir cuántas copas vas a tomar, cena con proteína y al día siguiente vuelve a tu plan normal, sin ayunos para compensar.
¿El alcohol se convierte en grasa?
Muy poco de forma directa. Lo que ocurre es que el cuerpo se pone primero con el alcohol, la quema de grasa se frena mientras tanto y lo que comes a la vez se almacena con más facilidad. Te frena más el conjunto de la noche que una copa suelta.
¿Cuántas calorías tiene una caña, una copa de vino o un gin-tonic?
Más o menos: una caña, 90-110 kcal; una copa de vino, 120-130 kcal; y un gin-tonic o un cubata con refresco normal, entre 200 y 250 kcal. Los cócteles dulces pueden pasar de 300.
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Adil Grimaldo — Grimaldofit
Entrenador personal enfocado en pérdida de grasa. Perdí 35 kg después de más de 23 años con sobrepeso y ahora acompaño a personas que ya lo han intentado todo con el Método Playa, mi programa de 90 días. Más sobre mí y mi formación. No soy médico ni dietista-nutricionista: todo lo que leas aquí es educación y experiencia real, no prescripción médica.
Este artículo tiene una finalidad exclusivamente educativa. Adil Grimaldo es entrenador personal enfocado en pérdida de grasa, no médico ni dietista-nutricionista colegiado. Si tienes una patología o tomas medicación, consulta primero con tu médico.