Si quieres perder grasa y vas a pagar a alguien para que te ayude, tarde o temprano te haces esta pregunta: ¿entrenador personal o nutricionista? Y es una buena pregunta, porque no hacen lo mismo y no todo el mundo necesita lo mismo.
Te lo cuento siendo claro desde el principio: yo soy entrenador personal, no dietista-nutricionista. Precisamente por eso creo que te puedo explicar bien dónde está la línea entre una cosa y otra, y cuándo te conviene cada una.
Qué hace un dietista-nutricionista
En España, el dietista-nutricionista es una profesión sanitaria regulada (la recoge la Ley 44/2003 de ordenación de las profesiones sanitarias). Tiene un grado universitario en Nutrición Humana y Dietética y, en general, está colegiado.
Puede valorar tu estado nutricional, diseñar una dieta individualizada y, sobre todo, ajustar la alimentación cuando hay una patología de por medio: diabetes, enfermedades digestivas o renales, alergias e intolerancias serias, embarazo y lactancia, o el tratamiento de trastornos de la conducta alimentaria junto al equipo sanitario.
Qué hace un entrenador personal
Un entrenador personal diseña tu entrenamiento, te enseña a hacer los ejercicios bien, ajusta la carga y la progresión según cómo respondes, y se ocupa de cuánto te mueves en el día a día. En pérdida de grasa, un buen entrenador también trabaja algo que pesa muchísimo: la constancia, los hábitos y lo que pasa cuando la semana se tuerce.
En alimentación, lo que le corresponde es la educación nutricional general: enseñarte a construir comidas que llenen, a repartir la proteína, a organizarte para comer bien fuera de casa o a no tirar el fin de semana. Lo que no le corresponde es prescribir dietas ni tratar enfermedades con la alimentación: su papel ahí es educativo.
La regulación de la profesión de entrenador depende de cada comunidad autónoma, así que fíjate en su formación. En mi caso, estoy registrado en EREPS, el Registro Europeo de Profesionales del Ejercicio, como Personal Trainer (nivel EQF 4).
Entonces, ¿a quién acudo?
Ve primero al médico y a un dietista-nutricionista si…
- Tienes una enfermedad diagnosticada que influye en lo que comes (diabetes, problemas de tiroides, enfermedad renal o digestiva, hipertensión con tratamiento…).
- Tomas medicación que afecta al apetito, al peso o al azúcar en sangre.
- Estás embarazada o en periodo de lactancia.
- Tienes o has tenido una relación difícil con la comida: atracones, restricción extrema o un trastorno de la conducta alimentaria.
En estos casos, un entrenador puede sumar con el entrenamiento y la actividad, pero siempre en paralelo al profesional sanitario, nunca en su lugar.
Un entrenador personal encaja si…
- Estás sano y sabes, más o menos, lo que deberías comer, pero no consigues mantenerlo más de unas semanas.
- Tu problema es el fin de semana, el picoteo por la noche o el "todo o nada".
- No sabes entrenar, o entrenas sin plan y sin progresar.
- Necesitas que alguien revise tu semana y te ayude a ajustar a tiempo.
Los dos, si…
Tienes una patología y además quieres entrenar y cambiar hábitos. Muchas veces lo ideal es que trabajen en equipo: el nutricionista marca la pauta y el entrenador se ocupa del entrenamiento y de la adherencia del día a día.
Señales de alarma (en cualquiera de los dos)
- Te dan una dieta cerrada, igual para todo el mundo, sin preguntarte nada sobre tu vida.
- Te prometen una cifra de kilos en una fecha concreta.
- Te venden suplementos o productos como parte imprescindible del plan.
- Un entrenador que te dice que puede "curar" o tratar una enfermedad con la dieta.
- Nadie revisa cómo te va: te mandan el plan y desaparecen.
Si estás valorando contratar a alguien online, en cuánto cuesta un entrenador personal online y cómo elegir tienes las preguntas que deberías hacer antes de pagar.
Cinco preguntas para la primera conversación
Sea entrenador o nutricionista, antes de pagar pregúntale esto. Las respuestas te dicen más que cualquier foto de antes y después:
- ¿Qué formación tienes? Y en el caso del dietista-nutricionista, si está colegiado.
- ¿Qué necesitas saber de mí antes de empezar? Si no te pregunta por tu salud, tus horarios, lo que has probado antes y lo que te gusta comer, el plan no va a ser para ti.
- ¿Cada cuánto revisamos y cómo? Un plan sin seguimiento es un PDF. Lo que cambia el resultado es ajustar a tiempo.
- ¿Qué pasa si una semana no cumplo? La respuesta te dice si vas a tener a alguien que te ayude a reengancharte o alguien que te va a juzgar.
- ¿Qué no haces? Un buen profesional sabe dónde está su límite y te lo dice sin rodeos.
Cómo trabajo yo (y lo que no hago)
Te lo cuento para que sepas exactamente qué esperar:
- Entrenamiento: un plan adaptado a tu nivel, tu tiempo y tu material, con o sin gimnasio. Te paso un vídeo de cada ejercicio, te grabas haciéndolo y te corrijo la técnica.
- Alimentación: un marco de referencia con opciones para cada momento del día, pensado para tu vida real. Es educación nutricional, no una dieta.
- Hábitos y psicología del cambio: trabajamos tu patrón concreto (el finde, las cenas fuera, el picoteo) según va apareciendo.
- Seguimiento semanal: cada semana revisamos cómo ha ido y ajustamos lo necesario.
Y lo que no hago: no prescribo dietas ni trato enfermedades. Si en la primera conversación me cuentas que tienes una patología, te diré que lo primero es tu médico, y que yo trabajo en paralelo, nunca en su lugar.
¿Encajas en el Método Playa?
Si estás sano y lo que te falla es la constancia, el fin de semana o no saber entrenar, cuéntame tu caso. Te escribo en menos de 24 horas y, si no es para ti, te lo digo con claridad.
Preguntas rápidas
¿Puede un entrenador personal hacer dietas?
Un entrenador puede darte educación nutricional general y un marco de referencia para comer mejor, pero no debe prescribir dietas ni tratar enfermedades con la alimentación. Eso corresponde al dietista-nutricionista y al médico.
¿Necesito un nutricionista para perder grasa?
Si tienes una patología, tomas medicación que afecta al peso o al apetito, estás embarazada o has tenido problemas con la comida, sí: es lo primero. Si estás sano y tu dificultad es la constancia o el entrenamiento, un entrenador personal con educación nutricional puede ser suficiente.
¿Qué es mejor para adelgazar, la dieta o el ejercicio?
Para perder grasa, la alimentación suele pesar más en la báscula. El entrenamiento de fuerza y la actividad diaria ayudan a que lo que pierdas sea sobre todo grasa y son clave para mantener el resultado. Lo que mejor funciona es combinar las dos cosas.
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Adil Grimaldo — Grimaldofit
Entrenador personal registrado en EREPS (Personal Trainer, nivel EQF 4) y enfocado en pérdida de grasa. Pasé más de 23 años con sobrepeso y perdí 35 kg; hoy acompaño a personas que ya lo han intentado todo con el Método Playa, el programa de 90 días que diseñé. Más sobre mí y mi formación. No soy médico ni dietista-nutricionista: todo lo que leas aquí es educación y experiencia real, no prescripción médica.
Este artículo tiene una finalidad exclusivamente educativa. Adil Grimaldo es entrenador personal enfocado en pérdida de grasa, no médico ni dietista-nutricionista colegiado. Si tienes una patología o tomas medicación, consulta primero con tu médico.