Martes, once de la mañana. Alguien trae cruasanes a la oficina y te comes uno. Hasta ahí, nada. El problema viene después: "bueno, ya la he liado". Al mediodía, menú con postre. Por la tarde, lo que haya en la máquina. Por la noche, pizza, porque total, el día ya está perdido. Y el miércoles, "mejor empiezo el lunes".

Un cruasán no estropea nada. Lo que estropea la semana es esa frase. Se llama pensamiento de todo o nada, y es, con diferencia, lo que más veo frenar a las personas que llevan años intentando perder grasa.

Qué es la mentalidad de todo o nada

Es ver la alimentación en blanco o negro: o lo estás haciendo perfecto o lo estás haciendo fatal. No hay término medio. Un día es "bueno" o "malo", estás "a dieta" o "no estás", y cualquier cosa que se salga del plan cuenta como fracaso total.

Suena exagerado escrito así, pero fíjate en cómo hablas tú: "hoy me he portado bien", "este finde me he pasado", "ya empiezo el lunes". Todo eso es todo o nada.

Lo que dicen los estudios

Esto está estudiado desde hace décadas. En 1975, los psicólogos Herman y Mack hicieron un experimento que se ha repetido muchas veces: a un grupo de personas que solían estar a dieta les daban un batido y luego les dejaban probar helado "para valorar el sabor". Las que estaban a dieta comieron más helado después del batido que sin él. La explicación de los autores: "ya me he saltado la dieta, qué más da". En inglés lo llaman el efecto what the hell; en castellano lo entendemos perfectamente como "de perdidos, al río".

Y no se queda en una tarde de helado. En un estudio de la Universidad de Oxford con mujeres que habían adelgazado (Byrne, Cooper y Fairburn, 2004), las que tenían un estilo de pensamiento más "blanco o negro" eran las que más probabilidades tenían de recuperar el peso perdido. El todo o nada no solo te frena mientras adelgazas: es una de las puertas del efecto rebote.

Lo que más peso suma casi nunca es el desliz. Es lo que haces después del desliz.

Por qué te pasa (y no es falta de voluntad)

Reglas imposibles

"Nada de pan", "cero dulce", "nunca más alcohol". Cuanto más rígida es la regla, antes se rompe. Y cuando se rompe, la sensación es que ya no hay plan.

La perfección como único aprobado

Si solo vale el 100 %, un 90 % se vive como un suspenso. Y nadie aguanta meses suspendiendo.

El lunes como botón de reinicio

Cada lunes empieza una dieta nueva, más estricta que la anterior "para compensar". Eso deja más hambre y más ganas de soltarse el viernes. El ciclo se alimenta solo.

Tu identidad va en el paquete

Si llevas años fallando, cada desliz confirma lo que ya piensas de ti: "yo es que no puedo". Si te reconoces aquí, te interesa indefensión aprendida: por qué crees que no puedes adelgazar.

Cómo salir del todo o nada (lo que trabajo con mis clientes)

1. Cambia la dieta por un marco

En vez de una lista de prohibidos, un marco de alimentación con opciones para cada momento del día. Si te encanta el dulce, lo metemos en el plan. Lo que está planificado deja de ser un fallo, y lo que no es un fallo no dispara el "ya la he liado".

2. La siguiente comida es normal

Esta es la regla más importante de todo el artículo. Si una comida se tuerce, la siguiente es una comida normal. Sin compensar, sin saltarte la cena, sin entrenar el doble. Un desliz se queda en un desliz.

3. Un semáforo en vez de aprobado o suspenso

A algunas personas les pido que al final del día me manden un color: verde si ha ido bien, amarillo si ha ido regular, rojo si se ha torcido. Lo interesante es el amarillo. Existe. Un día amarillo no es un día perdido, y aprender a verlo cambia la forma de pensar.

4. Ten un mínimo para las semanas malas

Habrá semanas de trabajo hasta tarde, niños enfermos o viajes. En esas semanas no se cambia el plan ni se tira: se concreta un mínimo. Por ejemplo, tus tres entrenos en versión corta, proteína en cada comida y un paseo diario. Cumplir el mínimo es una semana que suma, no una semana perdida.

5. Mira la semana, no el día

Lo que cambia tu cuerpo es lo que haces la mayor parte del tiempo. Por eso en mi garantía pido un 80 % de cumplimiento, no un 100 %. El 20 % restante es la vida real, y tiene que caber.

6. Cambia la frase

"Ya la he liado" se convierte en "ha sido una comida". "El lunes empiezo" en "en la cena vuelvo a lo de siempre". Parece una tontería, pero lo que te dices decide lo que haces a continuación.

7. Decide antes los momentos difíciles

Las comidas fuera, el fin de semana, la cena de empresa: si los decides con la cabeza fría, llegas con un plan y no con hambre y excusas. Lo desarrollo en cómo no tirar la dieta el fin de semana.

El mismo martes, sin todo o nada

Vuelve al cruasán de la oficina. Te lo comes, y lo disfrutas. Al mediodía comes lo que tenías previsto. Por la tarde das el paseo de siempre y cenas normal. El día ha sido amarillo tirando a verde. El miércoles no hay que empezar nada, porque no se ha roto nada.

Esa es la diferencia entre las personas que llevan diez años "empezando el lunes" y las que un día se dan cuenta de que ya no están a dieta: simplemente comen así.

Deja de empezar cada lunes

En el Método Playa la psicología del cambio no es un PDF: la trabajamos sobre la marcha, cuando aparece tu patrón. Seguimiento semanal conmigo para que un mal día no se convierta en una mala semana.

Preguntas rápidas

¿Qué es la mentalidad de todo o nada con la comida?

Es ver la alimentación en blanco o negro: o lo haces perfecto o lo has estropeado todo. Hace que un desliz pequeño se convierta en un día o una semana de excesos con la idea de "ya la he liado, empiezo el lunes".

¿Por qué empiezo la dieta el lunes y la dejo a los pocos días?

Porque las dietas de lunes suelen ser demasiado estrictas, a menudo para compensar el fin de semana. Con reglas rígidas, el primer desliz se vive como un fracaso y se abandona. Un plan con margen y la regla de que la siguiente comida es normal aguantan mucho más.

¿Cómo dejo de compensar después de comer de más?

No compenses: vuelve a tu comida normal en la siguiente toma. Saltarte comidas o entrenar el doble deja más hambre y aumenta las probabilidades de volver a pasarte. Lo que cuenta es la semana entera, no un día suelto.

Adil Grimaldo, entrenador personal enfocado en pérdida de grasa

Adil Grimaldo — Grimaldofit

Entrenador personal registrado en EREPS (Personal Trainer, nivel EQF 4) y enfocado en pérdida de grasa. Pasé más de 23 años con sobrepeso y perdí 35 kg; hoy acompaño a personas que ya lo han intentado todo con el Método Playa, el programa de 90 días que diseñé. Más sobre mí y mi formación. No soy médico ni dietista-nutricionista: todo lo que leas aquí es educación y experiencia real, no prescripción médica.